Fueron llamados a filas para cubrir la ausencia de los internacionales, pero los chavales de la Academia no han ejercido como jugadores de relleno. Han dado la cara siempre, han sabido comprender la oportunidad ante la que se encontraban y han respondido a Simeone para dejarle claro que pueden llegar a ser una solución en caso de emergencia y, sobre todo, que el futuro que se abre en su horizonte es esplendoroso. Ya lo intuía El Cholo tras el histórico triplete del Juvenil, sabía que no era una casualidad y que en esa generación debía estar germinando el talento. No se equivocó, pues quizás salvo con la excepción de Olabe, las actuaciones más ilusionantes pertenecieron a esa camada. Con los pesos pesados del Atlético listos para medirse al Inter, toca hace balance y reconocimiento de los héroes de la cantera.

Borja Garcés. Confirmó que es el 9 del futuro, el delantero puro sobre el que más expectativas hay depositadas en la Academia. Tras una meteórica trayectoria que le llevó en un año del segundo juvenil a recibir la llamada de Simeone para despedir el curso pasado en Nigeria, será la referencia ofensiva del filial tras dejar su carta de presentación con los mayores: juego de espalda para bien del equipo, caídas a banda, disputa continua con los centrales, primero en la presión de la salida del balón y, como no podía ser de otra manera, olfato y don de la oportunidad en el área para el gol.

Víctor Mollejo. Aunque su posición en el campo aún está por definir -Simeone lo utilizó principalmente pegado a la banda izquierda, aunque también lo pasó a la otra y como delantero, que es donde actuó con el segundo Juvenil rojiblanco-, su ambición, sus ganas de comerse el mundo y su ímpetu le hicieron romper las barreras que se le presentaron. Todo corazón, hizo gala de gran potencia y fortaleza física. No se arrugó nunca, jugó con coraje y con determinación.

Montero. Otro de los grandes descubrimientos del verano. No acusó para nada el salto de ejercer en el Juvenil a tener que vérselas con Lacazatte, Aubameyang, Nkunku, Mario Gómez… Central zurdo de los que escasean: con una serenidad pasmosa, eficaz en la marca, contundente y con buena salida del balón. Salvo el penalti cometido en Stuttgart, en el que pecó de inexperto, y alguna complicación frente al Cagliari, su actuación como jefe de la defensa hasta la llegada de Giménez y Godín fue formidable.

Olabe. El gran invento de Simeone. Sin ningún especialista para el lateral izquierdo ante las ausencias de Filipe y Lucas y la lesión a las primeras de cambio de Manny, El Cholo reconvirtió en defensa al mediocentro del filial, al que la temporada pasada acostumbró a reclutar para los entrenamientos del primer equipo. El resultado, inmejorable. Aportó una salida del balón limpia y, a base de casta, se adaptó a las lógicas carencias defensivas con las que afrontaba el reto. Demostró que el buen futbolista lo sigue siendo actúe donde actúe.

Joaquín. Mantuvo el mismo desparpajo con el que resultó decisivo en varios de los momentos importantes en los que el Juvenil se jugaba los títulos. Mucho más determinante como segundo delantero que acostado en la banda izquierda como solía hacer en la cantera, mostró pinceladas de su imaginación y de su capacidad para desequilibrar. El golazo al Stuttgart coronó sus buenas participaciones como agitador.

Mikel Carro. El hecho de que portara el brazalete en los partidos en los que Simeone dejó sobre el campo sólo a jugadores del filial no resulta una casualidad. Tiene carácter, aporta intensidad al mediocentro y está llamado a convertirse en el timón del filial pese a saltar del Juvenil. Su mayor problema es la enorme competencia existente en su posición -Koke, Saúl, Thomas y Rodrigo-, pero El Cholo le tiene tomada la matrícula.

Toni Moya. Aunque se cayó de la expedición a Brunico por una inoportuna lesión, salió airoso de la reconversión a central a la que le obligó El Cholo durante la gira de Singapur. Sufrió cuando fue exigido por la falta de costumbre, pero, como Olabe, se notó su buen pie cuando tuvo que jugar el balón.

Aitor. Fue el menos utilizado de la generación del Juvenil, pero no desaprovechó la oportunidad para tratar de empaparse de todo. Curioso e interesado por mejorar, fueron habituales sus preguntas al cuerpo técnico durante los entrenamientos para resolver dudas. Seguirá creciendo como central.

Tachi. Relegado por Toni Moya, el central del filial tuvo su gran oportunidad en su titularidad frente al Stuttgart, donde no pasó mayores problemas. Más limitado con el balón que todos los demás que pasaron por su puesto, pero más cómodo en la marca.

Solano. Fue la segunda opción para cubrir el lateral izquierdo. No se le notó especialmente cómodo jugando a pierna cambiada, pasando un tanto desapercibido. Tampoco tuvo grandes errores, correcto.

Carlos Isaac. Tampoco tuvo excesivo peso, pero dejó muestras de su empuje tanto cuando actuó de recambio de Juanfran como cuando le tocó por delante del lateral.

Pinchi. Sólo participó en la gira por Singapur, pero sin muchas oportunidades para justificar su fichaje por el filial desde el Fabril.

Dos Santos. El portero del Juvenil fue el único que no participó ni un minuto, si bien fue el elegido para formar parte de la expedición en detrimento de San Román, guardameta del Atlético B.

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