Aunque los tres goles encajados en la Liga -todos impropios de una defensa referente en Europa- costaron los cinco puntos que separan al Atlético de Real Madrid y Barcelona, el verdadero problema rojiblanco pasa por la puntería. Hasta 18 ocasiones ha tenido ante las porterías del Celta y el Valencia para cambiar el signo de esos dos partidos en los que se fraguó esta diferencia, pero todas se fueron al limbo. De hecho, sólo dos remates, ambos de Diego Costa en Mestalla, acabaron entre los tres palos. Así, es imposible…

El último encuentro previo al parón elevó al máximo la inesperada enemistad entre los jugadores rojiblancos y el marco contrario. El Atlético se fue de Balaídos tras 10 disparos efectuados, sin embargo, Sergio no tuvo ni que emplearse. Ninguno fue a puerta. Ni los tres intentados por Saúl, ni otros tantos de Griezmann, ni las dos veces que Giménez conectó sendos saques de esquina, ni los dos de Correa.

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No se trataba en todo caso de un atasco pasajero, pues el triunfo ante el Rayo había sido edificado sobre sólo dos aciertos entre los palos -el gol de Griezmann y un chut lejano de Lemar- de los nueve realizados y en la igualada contra el Valencia únicamente el 33% de los lanzamientos exigieron la intervención -baldía en el caso del de Correa- de Neto.

Dicho de otro modo, de los 28 tiros del Atlético en este inicio liguero, sólo cinco tomaron la dirección correcta. Si bien el 40% de los que fueron a puerta acabaron en gol, el problema es que éstos únicamente representan el 17,85%, un pobre bagaje. Ni que decir tiene que en las tres primeras jornadas el Huesca hizo 13 remates entre los palos de los 24 intentados, la Real, 12 de 23; el Alavés, 9 de 27; el Valladolid, 9 de 17; el Getafe, 8 de 23 y el Rayo, en sólo dos partidos, cinco de 26.

No es de extrañar de este modo que Griezmann, Costa, Correa y Lemar tengan la exclusiva en cuanto a los remates entre los tres palos. La necesidad de la aportación de las líneas traseras se agudiza más que nunca. Especialmente porque precisamente quien más lo ha intentado es un especialista en sorprender con sus llegadas. Nueve veces ha probado Saúl su disparo, pero hasta su exitoso paso por la selección, su gatillo estaba encasquillado. No fue el único que ha tenido que enfundarse la camiseta de su país para romper su gafe con el gol, pues Savic se fue al parón con tres remates desviados y Giménez, con dos.

También sorprende que cuatro de los cinco remates de Griezmann no hayan tomado puerta o que la mitad del plantel -Juanfran, Arias, Godín, Filipe, Rodrigo, Thomas, Koke, Gelson y Kalinic- ni siquiera han desenfundado aún su revolver. Cuestión de tiempo… y de puntería.

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