Santiago Solari entendió que algo tenía que hacer. Primero por las bajas y segundo para parar esa mala racha que atravesaba el Real Madrid, en un camino sin retorno en La Liga con esos 13 puntos de desventaja que tenía cuando se inició el partido ante el Betis. En ese lugar, el entrenador madridista entendió que debía intervenir. Y para ello decidió sentar a Marcelo y sentenciar a Isco de manera definitiva, pero sobre todo dando paso a un esquema con tres centrales y cinco centrocampistas, método que llevó al Real Madrid a la conquista de la Octava Copa de Europa de la mano de Del Bosque.

Ante el Betis se volvió a ver a un Real Madrid de dos caras, pero la realidad también dice que a diferencia del día ante el Villarreal buscaron la victoria hasta el final, reaccionando cuando el equipo verdiblanco logró la igualada en el marcador. No hay que olvidar que el equipo blanco terminó con una delantera formada por Vinicius (18 años), Brahim (19 años) y Cristo (21 años) y en la que tan solo el brasileño había sido titular en el Real Madrid en alguna ocasión. La primera ante la Real Sociedad y la del Benito Villamarín. Los dos primeros jugaban en el Castilla hasta hace dos meses y el otro en el equipo suplente del Manchester City. Y sin olvidar que de la pasada final de Kiev, al pitido final del partido ante el Betis, solo cuatro jugadores repetían presencia (Keylor, Varane, Ramos, Nacho, Casemiro y Modric).

Esa inyección de vitalidad y la novedad del dibujo, sorprendió al Betis que no se esperaba tanto cambio, tal y como quedó demostrado durante la primera mitad, en la que el Real Madrid firmó los mejores cuarenta y cinco minutos de la temporada, pero sin saber cerrar el partido. Vinicius, otra vez, se convirtió en la referencia ofensiva de su equipo mientras las fuerzas le acompañaron, volviendo a mostrar ese descaro que tan solo tienen los elegidos.

El problema de este Real Madrid es que sigue cogido con pinzas y un golpe como fue la lesión de Karin Benzema en el dedo menique de la mano derecha, ayudó a que su equipo perdiera el timón ofensivo y se limitara a lanzar balones a Vinicius como único argumento. Su ausencia demostró la importancia de Benzema y el problema llega cuando todo hace indicar que su lesión puede apartarle del once durante un tiempo.

Al Betis le costó leer el partido, pero llegó a encerrar al Real Madrid, aunque el equipo blanco fue rodeando de defensas a Navas sin motivo aparente. Los blancos dieron dos pasos atrás y el equipo de Quique Setién se aprovechó, pero sin saber dar la vuelta a un partido que al final fue madridista por las ganas y valentía que puso Solari sobre el verde.

Ceballos lo tuvo muy claro y no dudó en atreverse e decirle a Ramos que esa falta (minuto 87) era suya, la que sirvió para que el Real Madrid mantenga ciertas opciones de que todavía sigue enganchado a LaLiga. Marcó y lo hizo con el amargo sabor de la pitada recibida cuando pisó el que fue el salón de su casa.

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