El Huesca de Francisco, que ha vivido una constante evolución, aunque con una versión más o menos similar en los partidos de fuera de casa, sufrió el primer varapalo complejo del curso el pasado sábado. Fue frente al Atlético de Madrid, un candidato a la lucha por la Liga, pero que habitualmente se ha manejado en marcadores muy cortos. De hecho, lejos del Wanda, el pasado sábado fue la segunda vez en que el Atlético fue capaz de marcar tres goles en Liga. Antes, marcó tres pero para ganar aún así por la mínima al Real Valladolid en Pucela. Y no será por ocasiones, el Huesca de nuevo tuvo dos clarísimas, un balón al palo de Pulido y un mano a mano del Cucho, ambas con final aciago. Pero el equipo aragonés se fue apagando.

En el Alcoraz se repitió el marcador de la ida, eso sí, con una sensación bastante diferente al duelo del Wanda. Había pasado tiempo, desde finales de septiembre no encajaba tres goles el Huesca, fue la tercera vez el sábado. Aunque la segunda parte del último choque deja un poso de preocupación por tratarse de la continuidad respecto al anterior partido en Butarque. Da la impresión de que al Huesca se le apaga la fe. En esos segundos cuarenta y cinco minutos primero fue el Leganés el que resolvió el partido y después el Atleti dio el golpe definitivo para hacer un 0-3. Un marcador abultado que por primera vez sufre Francisco desde que dirige al Huesca. Solo en Copa se vio a un Huesca más desmejorado, eso sí, con la unidad B de la plantilla azulgrana.

Fue un partido más en el que el Huesca, cuando ha encontrado en Roberto Santamaría un guardameta que realiza paradas de las que suman puntos, sigue exhibiendo una gran fragilidad defensiva. Son 20 jornadas de Liga encajando gol y esta vez fue la primera en que el test de fibailidad azulgrana, siendo conscientes de que no era un duelo de la liga del Huesca, quedó en suspenso. Antes, el equipo de Francisco supo, pese a la derrota, plantar cara durante muchos minutos al Sevilla en el Sánchez Pizjuán y los azulgranas cayeron por la mínima. El Real Madrid también sufrió muchísimo, esta vez en territorio aragonés, para acabar llevándose una victoria algo injusta. Cruel fue directamente el desenlace de la visita a Mestalla del Huesca, donde la derrota se produjo en el último suspiro del partido. Pero con Francisco en el banquillo fue el pasado sábado la primera vez que un equipo teóricamente superior acabó llevándose la victoria sin sufrir, algo que el propio técnico reconoció al finalizar el choque.

UNA BANDA IZQUIERDA SIN ZURDOS

Además, el técnico almeriense lleva tiempo trabajando a contracorriente para confeccionar sus onces. En una situación cada vez más complicada, donde el gran brote verde fue el debut de Enric Gallego dejando la intuición de que el delantero catalán puede ser diferencial frente a equipos más acordes al nivel del Huesca, Francisco sigue a la espera de la llegada de un lateral izquierdo. Una demarcación en la que solo está Brezancic ahora mismo pero que hasta la fecha en Liga ha participado en un partido, por lo que es evidente que no cuenta para el entrenador del Huesca. Akapo a banda cambiada y Pulido, desplazado al lateral, son los jugadores preferidos para tapar ese hueco.

El pasado sábado volvió a darse la paradoja de que el Huesca jugó con un lateral izquierdo y un extremo zurdo, en el que ninguno de los dos era zurdo, un hándicap más para defender en plenitud y atacar por esa zona con garantías. La llegada de un lateral izquierdo es el gran anhelo de Francisco desde finales de septiembre. Primero acabó llegando Rivera, que reforzó el centro del campo, y en el mercado invernal por ahora sigue sin aparecer un nuevo dueño para el carril izquierdo del Huesca.

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