Su cláusula de resicisión, un problema que podría ser catastrófico

La pretemporada del Sevilla pasa entre partidos oficiales, y algún amistoso, y goles de Pablo Sarabia. El madrileño tuvo que desatascar incluso el partido de entrenamiento frente al Extremadura con otro gol más. El cambio de sistema de juego también le está favoreciendo. Ha abandonado la banda para jugar más cerca de la portería, donde se aprovecha su gran disparo y su mejor intuición dentro del área. Se está consagrando como estrella nervionense, aunque en su contrato aún no se contemple.

El Sevilla lleva casi un año de conversaciones con el agente del mediapunta, aunque no se han planteado posturas serias hasta hace pocas semanas. Es decir, no se han dicho las cosas claras para encuazar la negociación. Y a estas horas, según ha podido saber MARCA, no hay acuerdo. La petición del entorno del jugador es muy clara: ascender hasta el segundo escalón salarial de la plantilla, ese valorado en unos dos millones netos, y en el que viven confortablemente jugadores como el Mudo Vázquez, Ganso o Sergio Rico. Por encima ya están las dos grandes estrellas del equipo: Banega y N’Zonzi.

Esos cuatro millones de euros que ha solicitado el entorno de Sarabia para prolongar su contrato -finaliza en 2020- llevan la base del rendimiento deportivo. El club ha cerrado de momento esa puerta, aunque está dispuesto a estudiarlo, toda vez que se cierre el actual mercado -y la plantilla- y valoren cómo queda la masa salarial. La baza del jugador es el protagonismo que ha tenido hasta ahora y el que parece que tendrá más adelante.

35-40 millones de cláusula

En cuanto a la cláusula, la idea del Sevilla, una vez que alcancen un acuerdo, es situarla entre las poderosas y asegurar su continuidad. Pero para llegar a ese punto tendría primero que aceptar lo que solicita ahora Sarabia. Además, la idea de la parte vinculada al ex del Getafe es la de no pasar del doble de la actual. Es decir, quedarse en los 35-40 a los que se subió tras mejora a Sergio Rico o N’Zonzi.

El mejor jugador del Sevilla este verano y unos de los que prometen soportar el peso del equipo en el curso que de ha iniciado está en peligro. Ha solicitado ascender económicamente donde están compañeros con mucho menos peso específico que él. Se está siguiendo la táctica Lenglet y al final, por mucho que deseen seguir en Nervión, la llamada de un grande destroza cualquier previsión. Le toca mover a Caparrós y no dormirse en los laureles.

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