Hay partidos con apellido, marcados por un gol, un regate, una parada… o algo que nada tiene que ver con el juego. Pocos como el Clásico del 23 de noviembre de 2002, el del cochinillo del Camp Nou. Han pasado ya casi 16 años de aquel bochorno y mucha gente cree que era la primera visita de Luis Figo al Camp Nou después de que Florentino Pérez ganara las elecciones a la presidencia blanca con el luso como bandera en julio de 2000. Pero no, fue en la segunda aparicion de blanco en el estadi cuando se desencadenó la madre de todos los escándalos.

FIGO SE QUEDA SOLO

La primera vez que Figo pisó de blanco el Camp Nou fue el 22 de octubre de 2000, tres meses después del golpe. El nivel de decibelios se disparó en un estadio repleto de billetes de 10.000 con la cara del luso y antiposters con el mismo dibujo entregados por la prensa deportiva de Barcelona. «El ambiente ha sido irrespirable», dijo Valdano, voz de un Madrid que decidió que Figo, su especialista a balón parado, no sacara los córners. El Barça ganó 2-0 (Luis Enrique y Simao) en un partido tenso, pero dentro de un cierto orden.

Lesionado, Figo no viajó a Barcelona en marzo de 2002, por lo que su regreso al Camp Nou no llegó hasta noviembre de ese año, más de dos después del fichaje. Parecía que el tiempo podía enfriar las iras del barcelonismo. Pero Figo se quedó solo en el foco de odios: Hierro, enemigo de la afición blaugrana, era baja y Ronaldo, en lo que era su estreno de blanco en la que había sido su primera casa en España, tuvo que regresar a Madrid a causa de un proceso gripal.

BOTELLAS, BARRAS DE HIERRO….

El recibimiento fue muy parecido al de dos años antes, lo esperado. Esta vez Figo sí fue el que cada vez que el Madrid tuvo un córner a favor se iba a la esquina. Todo era más o menos normal dentro de la histeria general hasta que a falta de poco menos de 20 minutos el Madrid tuvo el primer córner en la zona de los seguidores más radicales del Barça.

Figo se fue al banderín, colocó la pelota… y fue como si un estercolero se abriera a su espalda: botellas de vidrio, bolas de golf, barras de hierro y la famosa cabeza de cochinillo que convirtió al fútbol español en objeto de bochorno en todo el mundo.

El árbitro, Medina Cantalejo, tuvo que detener el partido durante más de un cuarto de hora. Los jugadores se fueron a la caseta, se meditó la suspensión, pero se descartó para evitar problemas mayores de orden público. Gaspart, presidente del Barcelona, acusó a Figo de provocador… por sacar los córners. Por cierto, el partido acabó 0-0.

LA SANCIÓN: 4.000 EUROS TRES AÑOS DESPUÉS

Dos semanas después del partido, en aplicación del artículo 118, el Comité de Competición decidió cerrar el Camp Nou por dos partidos y una multa de 4.000 euros. El Barcelona emprendió una larga batalla jurídica, que incluyó acudir a la Justicia ordinaria, que prolongó el caso hasta agosto de 2005. A base de recursos, el Barça fue prolongando el cierre de su estadio hasta que, tras renunciar a la vía ordinaria, la Federación dejó la sanción sólo en la parte económica, los 4.000 euros.

Ver en la fuente original.


Marca

La mejor información deportiva en castellano actualizada minuto a minuto en noticias, vídeos, fotos, retransmisiones y resultados en directo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *