Empieza la Liga y lo hace con el Madrid pendiente todavía del mercado. O mejor dicho, con Lopetegui pendiente de un regalo de última hora en forma de fichaje que por momentos se antoja más difícil que llegue. La política de refuerzos del club estaba clara antes de la cita de Tallin y sigue por el mismo camino, pero la derrota en la Supercopa de Europa ha hecho tambalear un poco esa decisión tan firme y Lopetegui ha dejado caer la posibilidad de hacer un esfuerzo final.

Más bien lo que ha insinuado Lopetegui al club es que necesitaría un arreón de última hora por un delantero. Sobre todo, por un nueve. Más concretamente, que si sólo hubiese una bala en la recámara que la gastasen para disparar a un delantero. Dentro de las necesidades, es donde Lopetegui ha hecho más hincapié. En la lista de refuerzos había un central, un centrocampista y, por supuesto, un ariete. Visto lo visto, sacrifica todo por la llegada de un delantero potente que le permita tener una alternativa más fiable a Benzema y al propio Bale.

Julen entiende que en el resto de posiciones marcadas en rojo para reforzar puede hacer malabarismos y solucionar con cierta fiabilidad los problemas que puedan surgir, sobre todo tras la marcha de Kovacic, el mejor escudero de los Kroos, Casemiro, Modric e Isco en las dos últimas temporadas. Esa baja hizo daño, pero aún así el técnico entiende que se puede apañar con lo que tiene.

Lo del delantero es lo que más le cuesta solucionar y por eso pide un esfuerzo en lo que queda de mercado o, como mínimo, un nuevo rastreo para tomar una decisión de última hora. Se conforma con un buen complemento, no con una solución galáctica. El ejemplo perfecto es Mariano, del Lyon, o el propio Rodrigo, del Valencia. Dos piezas que le encajarían a la perfección.

Fuera de presupuesto

Pero a quien no le encaja es al club, que tiene un proyecto de futuro que le obliga a controlar sus inversiones y este tipo de jugadores están a un precio en el mercado que se sale de lo que estaría dispuesto a pagar el Real Madrid para hacer una concesión a su nuevo entrenador. Porque Florentino Pérez siempre lo ha hecho, pero en esta ocasión la situación está muy complicada para este tipo de detalles de bienvenida.

Aún así, parece que el técnico tiene el compromiso del club y de todas las parcelas deportivas de que se hará una nueva batida a ver si algo se pone a tirarlo y cazarlo. Es decir, un caso como el de Courtois. La portería no era una prioridad, pero el belga se puso a tiro y el Madrid no desperdició la ocasión de cerrar una operación interesante y súper rentable a día de hoy.

Esa parece ser la condición para que Lopetegui tenga el nueve por el que suspira y con el que considera que empezaría la temporada con más garantías. Ahora mismo Mayoral y Raúl de Tomás son las alternativas, pero lo ideal es que uno salga y el que se quede no tenga tanto protagonista.

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