Michy Batshuayi no lo está pasando bien. El gol marcado ante el Ebro supone un antes y un después de un tipo que se crece cada vez que anota un tanto con celebraciones que demuestran el tipo de personalidad que tiene. El belga es una persona alegre que lo muestra cara al exterior pero el tanto al Ebro en Copa no tuvo ni un pequeño gesto de alegría. Ni una sola mueca. Por tanto, algo pasa con este delantero.

Su goles siempre se han caracterizado por ese toque de alegría y locura de un jugador con un carácter abierto. Su primer gol con el Valencia fue al Celta de Vigo en la sexta jornada y lo celebró como tocaba. Fue una liberación para al ariete y por ese motivo lo celebró por todo lo alto. Gestos muy elocuentes. Gestos de alegría. Típicos del ‘Mundo Batshuayi’.

Cuando lo hizo en la Champions ante el Young Boys en tierras suizas también sacó su repertorio alegre con un cara de alegría notoria. Ese mismo gesto que empleó con la selección belga al marcar gol a Islandia. Su estado emocional lo decía todo con esa acción.

Pero ha llegado uno de los momentos más delicados para el atacante belga. Siente que lo han silbado, sus propios aficionados tal y como sucedió ante el Ebro, pero eso no quita para que siguiera centrado en su trabajo y verse recompensado con el gol de cabeza que sirvió para ganar el choque. Eso sí, la celebración dista mucho de lo que Batshuayi tiene acostumbrados. Un gol que perdió esa energía positiva en sus celebraciones. Algo ha cambiado en el belga. Algo que no le cuadra. De ahí esa celebración ‘silenciosa’.

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