Es una leyenda en Vallecas. Se crió en sus calles, creció pegado a un balón y, con una franja al pecho, defendió al Rayo durante 17 temporadas en el primer equipo. Es el máximo goleador de la historia rayista con 67 goles y, ahora, vive los partidos desde los banquillos con la misma pasión que antes. En la grada del Estadio de Vallecas se le considera uno más. Uno de los suyos. Por algo se le conoce como Míchel I de Vallecas (30 de octubre de 1975).

Míchel: “En mis inicios era un tocapelotas, me creia muy bueno”

No salió muy contento con el juego de su equipo frente al Eibar, pero ganó. Con el Leganés en Copa fue al revés… ¿Qué es mejor?
La idea es seguir con las sensaciones que tuvimos contra el Leganés en cuanto al juego, la presión, la intensidad y el ritmo, y luego conseguir un resultado positivo como contra el Eibar. Ese día defendimos bien pero con balón no fuimos ese equipo que solemos ser. Una mezcla entre los dos sería lo ideal para salir de abajo. Necesitamos esa solvencia defensiva pero siendo más alegres en ataque y más cercanos a lo que hicimos frente al Leganés.
¿Qué espera del partido frente al Betis?
Nos esperamos que la posesión sea de ellos. Vamos a intentar que no, pero lo normal es que nos puedan quitar el balón como han hecho ante todos los rivales. Hay que trabajar muy bien cómo recuperar y cómo hacerles daño. Si somos capaces de quitarles el balón seremos dueños del juego, pero también está el plan B con el Betis dominando.
Porque también son capaces de hacer daño al contraataque y en transiciones rápidas…
Hay que compaginar las dos cosas. Cuando tengamos posesión, ser capaces de hacer daño a su sistema y, cuando robemos, ser rápidos y verticales.
¿Cómo ve al vestuario ahora que se ha ganado después de mucho tiempo?¿Se han quitado el peso de encima?
La situación todavía no es la ideal para nosotros pero una victoria te da confianza y seguridad en lo que haces. Te pongo el ejemplo contrario: el día del Barça salí muy satisfecho con el juego y no conseguimos un buen resultado. En mi fuero interno me fui muy contento y a ellos se lo transmití. Cuando estás abajo, lo ideal es ganar a través de lo que tú haces. Frente al Eibar ganamos pero no fuimos un equipo fluido.
Míchel posa para MARCA / Ángel Rivero
¿El partido del Valencia, en el que se vieron muy superados, les hizo plantearse su modelo de juego?
No, pero se lo dije a ellos. Nosotros no podemos jugar de mentira. No podemos querer el balón pero no ser agresivos. Si tenemos el balón tenemos que querer hacer daño de verdad.
Arriesgan mucho al sacar el balón jugado. ¿El tener pérdidas en zonas peligrosas de vez en cuando lo ve como un daño colateral?
No. Intentamos minimizar errores en el tema de las transiciones. Se puede tener una estructura defensiva dentro de tu modelo de juego, y eso es lo que hay que compaginar. Ser capaces de sacar el balón jugado pero tener la sensación de que, si perdemos el balón al inicio, somos capaces de reorganizarnos defensivamente. Y creo que, sobre todo en inicio, la reorganización táctica es buena. Cuando hemos ido demasiado adelante, con espacio a nuestra espalda, ahí sí hemos sufrido en demasía. Tenemos que ser un equipo que defienda más portería que ir al duelo cuando estamos en igualdad o inferioridad numérica defensiva.
¿No contempla el pelotazo o el juego en largo?
Hay que encontrar los espacios, y a veces están dentro, por fuera o en profundidad. Lo que pasa es que yo no voy con un joystick. Les explico que, si el rival juega cerrado por dentro, tenemos que ir por fuera. Que si está en dos líneas muy compactas tenemos que ir con el juego directo. Con un pase hacia delante, que no pelotazo. O con un cambio de orientación. Y lo trabajamos. Tomamos muchísimos riesgos, pero en eso. No somos un equipo que tenga que dar 20 pases para marcar gol. Igual con un pase a Álvaro o Embarba en carrera somos muy peligrosos. Tenemos muchas maneras de hacer daño. Si están encerrados sí tenemos que tener más progresión en el juego de lado a lado, pero eso te lo marca el partido.

Agradezco mucho el apoyo de los aficionados. Creo que el fútbol hay que vivirlo desde la pasión, el compromiso y el sentimiento de pertenencia”

Míchel, entrenador del Rayo Vallecano

El aficionado a veces duda de ese estilo de juego pero está a muerte con usted. Han venido malos resultados y siempre le han apoyado…
Se lo agradezco. Agradezco el cariño y la confianza que han depositado en mí. Yo creo que el fútbol hay que vivirlo desde la pasión, el compromiso y el sentimiento de pertenencia. Eso para mí es clave. Yo no hago nada que crea que vaya a ser malo para el Rayo. Ahora, las cosas pueden salir mal y un entrenador puede ser cesado, claro que sí. Pero si es una apuesta del club y se cree firmemente en algo, creo que hay que seguir por el mismo camino. Esa es mi idea. Pero entiendo todas las circunstancias. Creo que haciendo lo que hacemos vamos a conseguir ser muy eficaces en la competición, no me cabe ninguna duda.
¿Qué piensa cuando ve que los entrenadores de Athletic y Huesca han sido cesados y usted no?
Yo no conozco los proyectos de los demás, pero creo mucho en los proyectos. Me gustaría que todos los entrenadores tuvieran el tiempo necesario para demostrar su valía. Muchas veces duran muy poco. Cuando se cree en algo hay que llevarlo a la práctica sí o sí aunque al principio los resultados no sean buenos.
¿Se hubiese sentido dolido si le hubiesen destituído?
No. Hubiese pensado que lo podía haber solucionado. La semana que viene voy a pensar lo mismo, y la otra también. No me hubiese dolido porque entiendo las circunstancias y lo que puede pasar con los entrenadores. Hubiese pensado que dentro de este proyecto soy la persona idónea pero hay otros que piensan que no. Pero no estaba preocupado por mi situación de verdad que no. Estoy preocupado por la situación del Rayo en la tabla.
¿Sigue creyendo que el Rayo se va a salvar?
Seguro que sí, estoy convencido y mi idea es convencer a mis jugadores. Y por lo que me transmiten en el día a día creo que también lo están.
Míchel, durante su entrevista con MARCA
Cobeño es gran amigo suyo. ¿Qué le decía el Director Deportivo en esos momentos en los que estaba cuestionado?
Siempre he notado su apoyo, para mí es lo más importante. Los consejos que me ha podido dar siempre han sido hacia lo positivo. Soy una persona que escucho mucho a mi entorno. Creo mucho en ellos. Desde el director deportivo, hasta el presidente, hasta el aficionado. A través de toda la información que tengo y la mía propia, tomo decisiones. Por eso no cambio mi forma de entender el fútbol.
¿Es esta la mejor plantilla del Rayo Vallecano que ha visto?
Te puedo hablar de mi experiencia como entrenador. Cuando no eres entrenador… como jugador he vivido con jugadores que son muy buenos y un entrenador te pondría pegas. Cuando eres jugador analizas desde tu foco. Y cuando estás desde un segundo plano no tienes tanta responsabilidad como cuando yo estaba con Paco Jémez. Como entrenador te das cuenta de que hay mucha gente que te ayuda y te manda información, pero no tiene la visión del entrenador. Mi plantilla me gusta mucho. Es muy buena.
Si usted se sentía seguro en su puesto, ¿cree que es culpa de la prensa el que se le cuestionase?
La gente informa porque la realidad del fútbol dice que el foco es el entrenador. Esa es la realidad, que no tiene que ser la verdad. Pero yo lo entiendo. El foco está puesto en el entrenador. Vosotros hacéis vuestro trabajo y no sé qué información manejáis. Porque yo manejo la mía de sentirme bien y seguro en lo que hago y en mi día a día. A partir de ahí, si los resultados mandan y dicen que vas a salir, no puedo hacer más. Yo creo que conmigo los resultados van a ser mejores, pero también entiendo que otros piensen que no.

Como entrenador se sufre más. Me gustaría volver 15 años atrás para jugar”

Míchel, entrenador del Rayo Vallecano

¿Sufre más ahora como entrenador o antes como futbolista?
Como entrenador se sufre mucho más. Me gustaría volver a hace 15 años para volver a jugar. Como entrenador disfrutas de otra manera y de muchas cosas. El día a día es espectacular. Estoy muy agradecido a los jugadores por el compromiso. No hay ningún mal rollo dentro y eso me hace disfrutar. Pero luego la exigencia de la competición, la preocupación que tienes… hace que no lo lleves como cuando eres jugador, que estás en un continuo disfrute de tu profesión.
¿Entiende ahora las cosas que le decían sus entrenadores cuando era jugador y que antes no?
Sí. Me voy muy lejos. En mis inicios yo era un jugador muy tocapelotas. Cuando era muy joven me creía muy bueno y había muchos entrenadores que me corregían situaciones tácticas para no ser muy anárquico. Por eso tardé mucho de ser muy bueno en categorías inferiores y ser internacional a luego tener continuidad en el primer equipo. Esos dos, tres años desde los 18 hasta los 21, yo era un tocapelotas. Yo pensaba: “soy muy bueno y tengo que jugar”. Y el entrenador decía: “Escuchamé que tienes que hacer esto”. Y yo pensaba: “Este dice lo que quiere que haga pero es mentira, tengo que hacer otra cosa”. ¿Entiendes? Yo eso se lo digo a mis jugadores. Me pongo en su piel. Les digo que, como han sido muy buenos de pequeños, piensan que todas las correcciones son un problema. Y son una solución, una ayuda, porque nosotros vemos cosas que ellos todavía no han visto ni analizado porque de pequeño no lo hacían. El jugador debe ser más receptivo. Que no humilde. Yo les hablo mucho de humildad y yo era humilde pero tocapelotas. No es humildad, es sensación de que viven el fútbol a su manera y no son tan receptivos ante las correcciones como deberían ser.
¿Ve a alguno de sus jugadores en esa situación? ¿Se siente identificado?
Sí, sí. No voy a dar nombres pero sí pasa (risas).

En mis inicios era un tocapelotas. Por eso tardé tanto en afianzarme con el primer equipo”

Míchel, entrenador del Rayo Vallecano

¿Es muy diferente el futbolista de ahora con respecto al de su época?
Yo creo que en todas las épocas el futbolista es egoísta. Me incluyo. Y muy egocéntrico en su discurso y en su forma de ver las cosas. Pero luego entienden que formamos parte de un colectivo. El de ahora es igual que el de hace 20 años, estoy convencido. Somos iguales. Gente joven que ha hecho bien las cosas de pequeño y que cuando está en el foco se siente un privilegiado. Igual. Con las cosas negativas y positivas que tiene.
¿Qué cambiaría en la plantilla que tiene?
Resultados (risas). No, a ver, el nivel de la plantilla es idóneo, pero es difícil meterte en competición con 15 fichajes nuevos. Tengo un libro de anotaciones, siempre lo tengo como entrenador. Lo que pone en septiembre no tiene nada que ver con lo que pone en agosto con respecto a la plantilla. Porque hay muchos cambios. Uno de ellos Fran Beltrán. Son situaciones que tienes que ir analizando sobre la marcha. Y encima tienes que ir adaptándoles al grupo.
Ha nombrado a Fran Beltrán, ¿con él iría todo mejor?
Él siempre ha sido un jugador superimportante. Entendía muy bien lo que queríamos. Y de cara a la afición era muy querido y tenía el apoyo de todo el mundo. Es una baja muy importante. Sólo tenemos ahí a Gorka. Y hemos tenido que reconvertir a Santi Comesaña.
Míchel, durante la entrevista a MARCA
¿Cómo le ven los jugadores dentro del vestuario?
Me siento muy respetado y valorado por ellos.
¿Cree que el ser quien ha sido aquí, en el Rayo, le ha ayudado a ganarse ese respeto?
No. Creo que va con lo que ellos ven que les puedo aportar. Si soy un entrenador que lleva toda la vida en el Rayo pero soy muy malo, el jugador te deja de respetar. Creo que lo que hacemos sabemos transmitirlo y sabemos entrenarlo. Y a partir de ahí el jugador entiende que hay un plan y una idea. Y que esa idea no se cambia a pesar de tener uno o dos malos resultados. Y creo que va por ahí. Porque un entrenador que tenga una historia muy buena pero que es malo… el jugador deja de creer.
¿Es Míchel un entrenador de charlas motivacionales?
Creo que mi principal virtud es el tú a tú. El cómo hablo con el jugador y cómo transmito lo que quiero. Es mi forma de trabajar y creo mucho en ello. Y voy desde la verdad y desde lo que creo que puede aportar y mejorar.
Si esa es su peor virtud, ¿cuál cree que es su peor defecto?
La falta de experiencia. Aunque a veces no es un defecto. Si soy una persona capaz, aunque no tenga experiencia, puedo solucionar los problemas que me pone la competición. Eso sí, soy mucho de llevarme todo a mi yo interior y no desconecto. Y entro en bucle. “Un problema, una solución; un problema, una solución”. Le doy demasiadas vueltas a la cabeza. Es un poco estar con más serenidad. Pero lo mejoraré con el tiempo. Tendré que mejorar muchas cosas. Muchísimas. La gestión del grupo creo que sé cómo hacerlo, no desde la obligación, sino desde el respeto y el compromiso. Pero poco a poco mi librito de experiencia va creciendo.
Dicen que ser entrenador desgasta mucho…
El mayor desgaste fue el del año de la salvación. El día del Zaragoza, que nos salvamos, acabe muy muy desgastado. Muy cansado. Luego lo he llevado mejor. El año pasado tenía desgaste emocional porque veía que teníamos mimbres para subir y la Segunda es muy larga pero no era tanto. Y este año llevo desgaste pero lo llevo con más seguridad en lo que hago, desde la autocrítica, claro.
Llama la atención que no haya hecho debutar a más canteranos siendo usted uno de la casa…
Siempre digo que la oportunidad no la tengo que dar yo, se la tienen que ganar. Hay jugadores que tienen capacidad de estar ahí. También es verdad que la exigencia de la competición muchas veces te da el momento oportuno o no. Y que ellos lo aprovechen o no. Yo miro siempre para abajo, pero quiero que la gente se lo gane. No creo que sea bueno regalar nada. A Fran yo no le hice debutar pero conté mucho con él. Con Akieme cuento mucho con él 100% jugador de la primera plantilla a pesar de la dura competencia que tiene ahí con Álex Moreno. Luego ha habido otros que han tenido su momento… Han entrado, no han entrado. Han aprovechado, no han aprovechado. También soy yo el que toma esas decisiones, pero miro para abajo. A día de hoy, Sergio Moreno y Martín, por ejemplo, son jugadores que creo que pueden ser de la primera plantilla en breve pero ellos tienen que seguir trabajando para ganarse ese sitio. Nadie les tiene que poner en el foco sino que ellos mismos son los que lo tienen que hacer. Lo de derribar la puerta que se dice es una verdad como un templo.
¿Para un canterano es mejor entrar en el equipo cuando está necesitado de puntos o cuando está más cómodo en la tabla?
Si te pones en Fran Beltrán… él era el que tiraba del equipo cuando estaba abajo. Cuando yo llego pienso “le puede pesar la responsabilidad…” y al principio conmigo no juega. Pero luego… veías que era el jugador que competía mejor con presión. Él lo lleva. Yo no sé cuando un jugador tiene que entrar y ser importante. Se lo tienen que ganar. Yo se lo decía a mis juveniles cuando entrenaba. Da igual la edad. El proceso de un jugador no lo marca la inmediatez. Hay jugadores con 22 o 23 años que dan el salto y lo hacen para quedarse. Hay otros con 18 años como Fran que dicen, “yo tengo que jugar”. Los procesos de maduración son diferentes. Cada uno lleva su camino. No hay que comparar. Y en el fútbol hay mucho de ello. Sergio Moreno lleva su camino, Martín también…
Míchel, durante la entrevista con MARCA
En medio de un partido entonces, no ve si son canteranos o no, mira lo que pueden aportar objetivamente…
Me parecería muy poco ético. “Ahora meto a este y quedo bien”. Me parecería meter humo. ¿Puedo recibir críticas? Vale. Si pienso que el problema lo puede solucionar otro, pues saco al otro. Si el problema lo puede solucionar un veterano, adelante. A jugar y a demostrar.
Uno de los mayores talentos de la cantera rayista de los últimos años fue Joni Montiel. Ahora está jugando bien en el Fabril…
Joni ha sido foco en la cantera desde que tenía 14 años. Todo el mundo lo veía. Como talento puede jugar en Primera división. Pero es un poco lo que decía yo de mí. El tieen que saber que el entrenador no puede estar equivocado siempre. Tiene que respetar los momentos de “no tengo el balón, no soy yo solo, hay diez compañeros…” eso lo tiene que ir aprendiendo. No vale el, con 19 años, o soy del primer equipo o ya no soy jugador. No, no. Escúchame. Hay gente con 18 años que debutan y no vuelven a jugar en Primera división. Otros con 22, 23 años debutan y crecen. Yo prefiero ser de los que llegan tarde para quedarse que debutar pronto y luego… ¿dónde está este?

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