El Real Madrid mira al futuro con otra cara. En poco más de dos semanas el vestuario blanco vuelve a ver la luz después de un arranque de año en el que el empate en Villarreal y la derrota con la Real amenazaban con otra crisis similar a la que acabó con Lopetegui. Sin embargo, el vestuario del Madrid mira hoy a lo que tiene por delante con una sonrisa que había perdido. Las sensaciones han cambiado de la mano de cómo se han sentido ante el Sevilla y el Girona, pero gran parte de esa mejoría anímica nació en el campo del Betis.

Del Villamarín salió el equipo de Solari con tres puntos que le costaron sangre, sudor y lágrimas en un partido en el que el juego no apareció, pero sí una capacidad de sufrimiento que reforzó al grupo. Acosado por las bajas, con una pieza clave como Marcelo fuera de forma y golpeado por la derrota en casa ante la Real, el gol de Dani Ceballos cargó de energía al equipo. Es verdad que luego llegó la derrota en Leganés con una imagen lejos de lo esperado y que esperaba el Sevilla.

Ese partido lo esperaban los jugadores del Madrid con ansia. Era una prueba mayor ante un equipo que tenían por delante en la clasificación y que les había maltratado en la primera vuelta con un 3-0 que fue el arranque del fin de Lopetegui y de aquella mortífera racha de ocho horas y un minuto sin ser capaz de hacer un gol.

Y ante el equipo de Machín el Real Madrid recuperó, sobre todo, sensaciones. Los jugadores blancos volvieron a verse dueños y señores del partido, un escenario que esta temporada ha sido poco habitual. La sensación de control del juego fue absoluta, sobre todo en la segunda mitad. Tanto que el Sevilla, el equipo que unos días después colocara al Barcelona contra las cuerdas en la Copa, sólo le generó una opción de gol.

Esas buenas vibraciones en LaLiga las trasladaron los blancos a la Copa. El Girona golpeó primero, pero el tanto de Lozano a los seis minutos desató a un Madrid que recordó al de otras temporadas y no al que esta se caía cada vez que las cosas le iban mal dadas. Por segunda vez en la temporada, la primera fue el Girona en la segunda jornada liguera, el Madrid fue capaz de ganar un partido que arrancó perdiendo.

Todo eso ha hecho que los jugadores del Real Madrid crean que esta vez el despertar es real, que llegan a tiempo a pelear por lo que sea. La filosofía, como explicaron Modric y Casemiro tras el 2-0 al Sevilla, no es otra que mirar sólo al siguiente partido. Pero la mirada es otra. *l

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