Cual chef de vanguardia, Diego Martínez ha ido mezclando los ingredientes de los que disponía con gran maestría, aprovechando los picos de forma de sus futbolistas para exprimir al máximo el rendimiento del Granada en cada jornada. Una receta que hasta el momento está ofreciendo unos resultados difícilmente mejorables.

Dentro de esta fórmula, Puertas y Pozo comenzaron siendo piezas fundamentales en los esquemas del técnico canario. El extremo almeriense arrancó desatado la competición, un estado de gracia al que se unió Pozo, formando una dupla que aportó nueve tantos y dos asistencias en la primera docena de encuentros del calendario.

El choque ante Osasuna fue un claro ejemplo del mal momento que atraviesan

Puertas abanderó la rebelión que el Granada viene perpetrando desde el comienzo de la competición, y sumó seis goles y una asistencia en doce encuentros, mientras que Pozo seguía su estela con tres dianas y un pase de gol en sus primeros diez partidos como rojiblanco. Estos guarismos se han desplomado en la última decena de choques, con la pareja de andaluces viendo puerta en dos ocasiones, acumulando entre los dos 599 minutos sin perforar la portería rival.

Ojeda se une al ‘baile’

Puertas volvía al once, pero se mostró impreciso y dubitativo sobre el césped, entrando en contacto con el balón en contadas ocasiones. Por su parte, el de Huévar del Aljarafe esperó su oportunidad en el banquillo, aunque cuando saltó al campo no pudo mostrar su versión más eléctrica y vertical.

Lo que se podría diagnosticar como un grave problema para el líder, puede tener fácil solución, siempre y cuando Dani Ojeda, llegado en el mercado invernal, ofrezca un rendimiento instantáneo, lo que eliminaría un quebradero de cabeza para Diego Martínez, añadiendo una buena dosis de competencia en la parcela ofensiva de los nazaríes.

José González, un mes; Montoro, duda ante el Dépor

En cuanto a la enfermería, Montoro, que se ha perdido los dos últimos encuentros del Granada, sufre una rotura fibrilar del supraespinoso del hombro derecho y queda pendiente de evolución. De este modo, la participación ante el Dépor del centrocampista valenciano pasa a ser una incógnita.

Menos suerte ha tenido José González, obligado a estar cuatro semanas en el dique seco debido a una rotura fibrilar en el sóleo izquierdo, lesión que se produjo en el choque en Pamplona, precisamente en la acción que dio paso al gol de los navarros, donde estrenó titularidad con el cuadro andaluz.

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