Ya están aquí las dos Españas. La del blanco y el negro, la de olé y el abucheo, la de ganar el próximo Mundial y la de caer eliminados a las primeras de cambio ¿Cuál es la verdadera? La que aplastó a Croacia y ganó en Wembley o la que en 45 minutos dinamitó la ilusión puesta en Luis Enrique y los suyos. La incógnita no se despejará hasta dentro de un mes, justo en el momento en el que España se enfrente a Croacia en Zagreb, con la posibilidad de sellar con una victoria el pase a la fase final de la Liga de las Naciones. Hasta ese momento, el tiempo para las dudas y los debates queda abierto. Los argumentos tanto a favor como en contra, tendrán una sólida base.

La nueva España, la de Luis Enrique nació con las ideas muy claras, con goles a favor y dejando la sensación de que las dudas defensivas habían desaparecido, pero la primera parte ante Inglaterra sirvió para mostrar las carencias del equipo. Hasta el propio Luis Enrique reconoció que algo pasó, que ni se presionó bien, ni se tuvo acierto en el pase, lo que propició contras de los de Southgate. Busquets falló más de la cuenta tanto en el pase como en lo de tapar la salida del balón y como consecuencia, Sergio Ramos y Nacho se vieron superados por la manera de entender el fútbol de Kane y la velocidad de Sterling y Rashford.

Tres pases bastaron para derribar el sistema defensivo durante la primera mitad. No hizo falta elaboración alguna por parte de los ingleses. El portero Pickford de maestro de ceremonias. Demasiada facilidad cuando intentas volver a ser grande. Capítulo aparte está la decisión de Luis Enrique de dejar en el banquillo a César Azpilicueta, en un partido que parecía pintado para el defensa del Chelsea. Demasiado compromiso para Jonny, que veremos si no le pasa factura.

Toque sin contenido

La escena cambió en la segunda mitad, pero en ningún caso de la manera que quiere el seleccionador. Se abusó del toque vacío, sin profundidad, ta y como demuestra el 72 % de posesión. Se mejoró, pero no lo suficiente, dejando claras imágenes del pasado mundialista. En la primera parte con la fragilidad del sistema defensivo y en la segunda con un dominio incapaz de superar con claridad a la defensa inglesa. Al menos la entrada de Ceballos y Alcácer sirvió para cambiar el ritmo del partido. Curioso que el del Borussia Dortmund y Ramos sean los máximos goleadores con Luis Enrique con tres tantos cada uno.

Los más optimistas miran a los tres primeros partidos y ese parcial de 12 goles a favor y tan solo 2 en contra y ese juego que por momentos llegó a evocar a la España de los grandes momentos, con victorias de prestigio como las logradas ante Inglaterra y Croacia. Todo parecía encajar de nuevo, pero el golpetazo de Sevilla vuelve a sembrar las dudas.

Lo mejor es que en un mes se puede salir de dudas y ver cuál es la España verdadera, la nueva de Luis Enrique o esa que se dejó en Rusia.

Por cierto, el de Zagreb puede o no ser un partido definitivo, ya que incluso con una derrota España podría estar en la fase final de LaLiga de las Naciones, pero si se llega por ese camino, la tormenta se vuelve a instalar de manera definitiva en la selección.

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