El fútbol es en muchas ocasiones, por no decir que siempre, la expresión del estado de ánimo de los jugadores. El Real Madrid puede dar buena fe, ya que la mayoría de los que fueron campeones de Europa hace cinco meses, ahora eran incapaces de ganar a cualquier rival que se pusiera en su camino. Su fútbol desprendía tristeza hasta que en el minuto 83 un tal Vinicius se empeñó en dar la vuelta a la situación, con alegría y verticalidad, valores que ahora mismo se encuentran en las antípodas de ,o que Gareth Bale muestra en cada aparición suya y que ante el Valladolid fue pitado desde la grada.

El brasileño es alegría, descaro, rapidez y, en especial, ganas de comerse el mundo. El galés, por contra, representa a ese Real Madrid gris, triste y que hasta la aparición de Vinicius sobre el césped, seguía perdido, sin energía y alegría alguna. Bale se ha instalado en su peor versión, tras un prometedor inicio de temporada. Genera dudas, transmite una inseguridad en su cuerpo que le impide demostrar a todo el mundo el fútbol que leva dentro.

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La situación se tornaba en más que peligrosa. No era sencilla la papeleta que tenía Vinicius. Saltaba al terreno de juego con empate en el marcador, con escasos 20 minutos por delante y pitos en la grada. No le importó y en la primera que tuvo, pisó área y buscó la portería, que la encontró de rebote, pero la buscó.

Santiago Solari necesitaba de su alegría, de su desborde. Se lo dijo al oído primero y después voz en grito desde el banquillo. Y es que Vinicius tenía que encarar, buscar la portería del Valladolid. Y en la primera que tuvo mostró a todos que lo suyo es el desborde, el regate y el atrevimiento, lo que más necesita un equipo en crisis. A veces los futbolistas se empeñan en lo contrario, pero a este juego se gana en las áreas y si no la pisas, mal lo llevas. Vinicius a la primera que tuvo, pisó el área y con ganas.

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Su presencia en el verde levantó el alicaído ánimo de la afición blanca, más pendiente de pitar que de apoyar al equipo. Esperaban algo del brasileño y Vinicius no defraudó. La confianza que ahora tiene de Solari ha sido decisiva para que el delantero se muestre y el Real Madrid ponga fin a la sangría. Al menos el técnico, que de psicología y de vestuarios sabe bastante, no quiso que la entrada de Vinicius fuera la salida de Bale. Espero unos minutos

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El fútbol es caprichoso y un balón que se iba fuera ha servido para que Solari sepa lo que es ganar en Primera división como entrenador, que Vinicius haya cumplido con su papel de revulsivo y para que el Real Madrid regrese a la victoria. Ahora el punta debe regresar a la normalidad y seguir formándose como jugador. Bale también debería volver a esa normalidad, a esa que le empujó a ser de los mejores del mundo y que tanto necesita el Real Madrid. Ante el Valladolid apareció Vinicius, pero ese papel salvador no es el suyo y sí el de Bale.

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