Cuesta comprender el cambio que puede dar un equipo cuando juega como local a su estilo de juego a domicilio. En esa faceta por muchos momentos el Huesca se muestra antagónico. Desde la llegada de Francisco los oscenses han mejorado mucho, principalmente en casa. Aunque el segundo tiempo del choque ante el Atlético vuelve a dejar muchas sombras en los aragoneses y se produjo en el Alcoraz, en líneas generales el Huesca en casa como mínimo ha sido muy competitivo.

Una dinámica que casi de manera anecdótica supo trasladar en una ocasión a domicilio durante la era Francisco. En Mestalla el Huesca vivió el lado más cruel del fútbol y los azulgranas cuando hicieron méritos durante los segundos 45 minutos como mínimo para no perder e incluso ganar, acabaron sucumbiendo.

Ese quizá ha sido el choque más igualado y competido que ha elaborado el Huesca hasta la fecha lejos del Alcoraz, sin contar las dos primeras jornadas de Liga con victoria en Ipurua y empate en San Mamés. Y es que desde aquel lejano lunes de agosto donde el Chimy Ávila maravilló al mundo con una tremenda volea que supuso el empate a dos, el Huesca acumula ocho derrotas consecutivas lejos de su feudo, guarismos que dan cuenta de la dificultad que tienen los azulgranas en sus partidos como visitante.

«Todos los partidos te dejan preocupados, hay que trabajar y saber que esto es difícil pero tampoco imposible», narraba el Chimy Ávila tras el primer entrenamiento de la semana. «Ojalá que podamos empezar con el pie derecho y empezar a sacar esto adelante, lo necesitamos mucho. No son todos los partidos iguales, hay que seguir luchando y trabajando», dijo Chimy Ávila sobre la próxima visita a Anoeta del Huesca.

«Hay que poner un granito de arena en cada cosa, a todo quizá le falta un poquito, en lo futbolístico, en lo anímico… El vestuario está bien, tranquilo, preocupado por los resultados, eso es obvio. Estamos preocupados pero tenemos la confianza de que vamos a sacar esto adelante», analizaba el argentino sobre la situación del equipo.

MUSTO PODRÍA PERDERSE EL CHOQUE

Ha comenzado la semana para el Huesca tras dos días de descanso y lo ha hecho con dos ausencias. Gonzalo Melero, recibiendo tratamiento específico por su pubalgia, y Damián Musto que, según informó el club es duda para la visita a Anoeta del próximo sábado por una lesión muscular en la zona de los isquios. El argentino hasta la fecha ha sido uno de los fijos en el pivote defensivo del equipo, primero para Leo Franco y después para Francisco. Solo se perdió un choque por decisión técnica con Leo Franco y con el actual entrenador del Huesca se ha perdido cuatro partidos, tres por lesión y uno por sanción.

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