En la excelente entrevista de Pablo Polo Nasser Al-Khelaifi publicada por MARCA el viernes, el presidente del PSG quiso mandar un mensaje directo y contundente al resto del universo fútbol, pero especialmente al Real Madrid. La cara visible del equipo francés está en su derecho de avisar de lo que puede pasar al que se atreva con un jugador suyo, pero en ese discurso en el que recuerda a todo el mundo que no se deben tocar por detrás a sus jugadores, se olvida de lo que su equipo hizo la pasada temporada con Neymar (pago de la cláusula) o lo que este verano ha intentado con jugadores como Rakitic, Filipe Luis, Pogba o Kanté (recibiendo varias negativas por cierto). Aplica una doble moral que no es de recibo en el fútbol actual, en la que todos los equipos tocan a los jugadores que les interesa como paso previo a su fichaje.

Se le olvidó recordar que el PSG maniobró por detrás de los clubes de los citados jugadores, el último de ello a escasos días del cierre del mercado, como fue en el caso de Rakitic, con la batalla que mantiene de fondo con el Barcelona en los últimos catorce meses. Cierto es que todo ase inició con Verrati en el verano de 2017.

El equipo con sede en París, pero estructura empresarial y económica,en Catar, goza de una privilegiada salud económica, que la UEFA será la encargada de dictaminar si se ajusta o no a lo que manda el famoso Fair Play financiero, pero lo que debe valorar Al-Khelaifi es que ese dinero y esa posición dominante no le da derecho a que las normas circulen en una sola dirección. No le gusta que toquen a los suyos, pero ellos si pueden hacerlo con otros. Curioso. Las relaciones con el Barcelona están rotas. Quedó demostrado con el caso Rabiot. «Antes no juega que aceptar la operación», dijeron desde París.

La UEFA no debería tardar en cerrar el expediente abierto a PSG por el balance económico de la temporada 2016-2017, bien para que el equipo francés siga como hasta ahora o para que el resto de equipos ya sepan lo que pueden hacer. Mientras eso sucede, Al Khelaifi impone su ley, la del dinero y la de diferentes acuerdos comerciales como el presentado el pasado jueves de la mano de Nike y Air Jordan.

Cambio de tema. André Cury llegó al Barcelona de la mano de Rosell. Convenció a Neymar y eso le valió 10 millones y un sueldo. Ahora sigue ligado al club catalán, pero también a Palmeiras y sus negocios. Niega haber cobrado 6 millones de euros por el adiós de Neymar. Ha sido el responsable de Yerri Mina, de Arthur, de Kerrington y del ahora del uruguayo Araújo.

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