En el sorprendente 5-2 de Suiza a Bélgica que dejó fuera de la ‘Final Four’ a los diablos rojos Seferovic se llevó todos los focos gracias a su hat-trick, pero hubo un jugador que brilló con luz propia y que ya empieza a ser un nombre habitual en las agendas de equipos de media Europa. Melingo Kevin Mbabu (Chene-Bougeries, 19-4-1995) fue un auténtico puñal en la banda derecha de Lucerna. Una exhibición que no es la primera en la vida de Mbabu. Porque Kevin es un correcaminos pegado a la cal que juega como vive, a toda velocidad. Porque su fútbol y su vida son una historia de superación constante en la que su único competidor es él mismo.

Kevin Mbabu nació en Chêne-Bougeries, una ciudad anexa a la capital, Ginebra. Con la misma rapidez con la que hoy recorre la banda derecha, en su día le tocó madurar. A Mbabu, su padre biológico le abandonó y jamás pudo conocer a su progenitor. Un hecho que marcó a fuego el carácter implacable de Kevin, pero que a su vez trajo consigo un padrastro, austríaco, que lo sumergiría en el mundo del fútbol.

Su progresión con el balón fue tan veloz como su juego, las etapas las quemó tan rápido como corría por el tartán, porque sí, Mbabu compaginaba el atletismo con el fútbol. Dos deportes que se separarían llegado el momento. El menudo Mbabu, experimentó un crecimiento extremo entre los 13 y 14 años, un estirón que no hizo sino aumentar sus exuberancia física y sus prestaciones en el campo. De niño empezó de delantero, pero poco a poco fue retrasando la posición. Con 15 años ya era considerado uno de los mayores talentos del país. Una etiqueta que no pasó desapercibida para los grandes clubes europeos. United, Arsenal… pero tras un año meditando su futuro y tras haber hecho su debut oficial con el primer equipo del Servette FC, Kevin elegiría Newcastle (el equipo inglés le pagaría al club suizo un millón de euros) una decisión que además de ir en contra del consejo de familiares y amigos, le iría grande… pero que lo haría madurar a pasos agigantados.

Newcastle: fiestas, comida rápida y lesiones

En enero de 2013 con 16 años y viviendo solo el joven Mbabu empezó con los reservas de las urracas, pero el sueño anhelado de alcanzar la Premier League se truncaría por el camino. “Newcastle es una ciudad de estudiantes, con fiestas todas las noches. Y debido a que estaba aburrido y frustrado, salía demasiado”, confesó el propio Kevin.

Newcastle es una ciudad de estudiantes, con fiestas todas las noches. Y debido a que estaba aburrido y frustrado, salía demasiado”

Kevin Mbabu, jugador suizo del Young Boys

Salidas nocturnas, comida rápida como menú predilecto y una vida poco saludable que se transformaron en lesiones continuas. “Era demasiado joven y muy poco maduro”, senescencia un Kevin Mbabu que aprendió mucho más fuera del verde que dentro de él. Willie Donachie, entrenador en aquel momento de las pequeñas urracas recuerda muy bien el paso fugaz de Kevin por Darsley Park. “

“Kevin es un jugador fuerte físicamente, con mucha confianza, hábil con el balón. Puede jugar de defensa central o lateral derecho y si sigue trabajando tendrá un gran futuro por delante”. Unas cualidades que dudaron poco bajo el regazo de Donachie pues solo un año pues recalaría en el Rangers en calidad de cedido.

Ostracismo en Escocia

En Escocia, en las filas del mítico Rangers, Kevin Mbabu no jugó ni si quiera un partido. El ostracismo fue total. La cesión de las urracas no salió como esperaba, pero de nuevo serviría para que el joven futbolista madurara lejos de los terrenos de juego. Era 2016 y se necesitaba un impulso.

Vuelta a Suiza

El Young Boys que aquel verano había vendido a Florent Hadergjonaj a Ingolstadt poco antes de que se cerrara el mercado de fichajes en el verano de 2016, necesitan con urgencia un reemplazo como lateral derecho. El jefe del YB, Stéphane Chapuisat, quien conoce a Mbabu desde hace muchos años, negocia la llegada de Kevin y Gérard Castella, jefe del fútbol base del Young Boys, apoya el traspaso. “Vi a Kevin por primera vez cuando tenía 14 años, su traslado a Newcastle estaba equivocado. Pero siempre fue un jugador especial, con una gran mentalidad. Más tarde fue mi capitán cuando yo era entrenador nacional sub-18. Mbabu era un luchador. Su voluntad es única”, dice Castella. “Él tiene la capacidad de subir y bajar… de estar en todas partes”. Cualidades a las que Chapuisat agrega: “Si logra canalizar su enorme energía, puede convertirse en uno de los mejores laterales”.

Si logra canalizar su enorme energía, puede convertirse en uno de los mejores laterales”

Chapuisat, ex jugador del Young Boys

GOLDEN ELEVEN 2017 #HappyRasta#Grateful#TheGrindContinuespic.twitter.com/z0oykfMnzH

? Kevin Mbabu (@Kevin_Baboo) 30 de enero de 2018

Así, tras el periplo escocés era hora de reconducir la carrera del prometedor defensor. El Young Boys sería el salvavidas a la carrera de un Kevin Mbabu que, con 21 años tenía la cabeza más amueblada. En casa, rodeado de los suyos y con la confianza del cuerpo técnico Mbabu respondería con creces en el campo. Tras una temporada en la que se asentó, ganaría el trofeo al mejor lateral diestro de la Liga en 2017 y sería partícipe del campeonato cosechado por el Young Boys en el curso 2017-18. Un entorchado que no se lograba desde la 1985-86, es decir desde hacía 32 años. Todo un hito para el club.

La absoluta le espera

Gerardo Seaone, técnico del Young Boys, lo dejó claro en Radio MARCA: “Mbabu puede ser el lateral de futuro de la Selección”. Argumentos, no le faltan al actual técnico de Kevin, pues además de compartir el día a día con el joven jugador, el partido ante Bélgica destapó a un lateral llamado a ser el referente de la selección helvética en la banda derecha durante los próximos años. Una posición en la que Lichsteiner y otros jugadores le dejaron si sitio para el pasado Mundial, ya que Mbabu estuvo en la lista preliminar de Vladimir Petkovic, pero no entró en la definitiva.

Mbabu puede ser el lateral de futuro de la Selección”

Gerardo Seoane, técnico del Young Boys a Radio MARCA

En su segundo partido como internacional dio todo un recital. Una exhibición que podría no haber llegado, pues Mbabu podría haber jugado para Francia (por su padre biológico), República Democrática del Congo (su madre es congoleña) o para Austria (por su padrastro).

Su salida de Suiza… estuvo cerca

Betis y RB Leipzig le siguieron de cerca. De hecho, solo el aspecto económico frenó su desembarco al Benito Villamarín. Los 12 millones que pedía el club suizo frenaron su fichaje de verdiblanco. Una salida que cada vez está más cerca. Una carrera tan movida como rápida (Mbabu solo tiene 23 años), una carrera veloz… como su fútbol.

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