Recibió como regalo de Reyes una cara de despido aquel mes de enero de 2015 en el que el FC Barcelona de Luis Enrique acababa de perder en Anoeta por 1-0 y parecía que el mundo llegaba a su final después de que el asturiano dejara a Messi en el banquillo y sólo se hablara aquellos días de la mala relación que había entre ambos. Tras cuatro temporadas y media al frente de la dirección deportiva del Barça, Andoni Zubizarreta era relevado de su puesto por desgaste. Él siempre dijo que fue por no haberse sabido mover bien en un terreno que no era el suyo, esos charcos ‘políticos’ que acompañan siempre a la gestión deportiva. Por medio estaba la famosa sanción FIFA por fichajes de menores y también contrataciones de relumbrón que por aquellos días no acababan de dar todo lo que parecía, como Ter Stegen, Luis Suárez o Rakitic, amén recibir muchas críticas por jugadores como Vermaelen, Douglas o Mathieu, entre otros. Pero como el fútbol es tan caprichoso, resultó que los tres primeros han acabado siendo determinantes en el Barça de los últimos años. No sólo eso, sino que aquella misma temporada en la que muchos querían ‘quemarlo’ todo, se acabó ganando el triplete.

Para entonces Zubi ya estaba fuera y, tras pasar un periodo como comentarista, regresó a su trabajo como director deportivo el 27 de octubre de 2016, en el Olympique de Marsella. Fue de la mano del multimillonario estadounidense Frank McCourt, que había comprado el club unos días antes por 45 millones de euros a Margarita Louise-Dreyfus, poniendo fin a dos décadas en las que la entidad había pertenecido a esa familia. Una semana antes de la llegada de Zubizarreta, McCourt había contratado como entrenador a Rudi García, ex del Lille y de la Roma. También nombró un nuevo presidente: Jacques-Henri Eyraud. Esta estructura, junto a unos 200 millones de euros para fichajes, debían servir para devolver la grandeza de antaño al Olympique.

El primer golpe de efecto de Zubi fue llevar de vuelta a casa en el mercado de invierno de la pasada temporada a Payet, que militaba en el West Ham y costó 29’3 millones de euros. También recuperó a Evra, aunque más tarde tuvo que echarle debido a su indisciplina y continuos problemas. Thauvin, procedente del Newcastle, y Luiz Gustavo, del Wolfsburgo, han sido otras de sus grandes incorporaciones, junto con otros muchos nombres (Mandanda, Germain, Rami…) que han formado un equipo más que interesante. Se dice también del vasco que ha sabido mantener a raya a los ultras del club, demasiado involucrados en la etapa anterior, y que controla mucho mejor el habitual mercadeo de los representantes. Cuenta para ello con la ayuda de quien fuera ayudante suyo también en el Barça, Albert Valentín.

El resultado de este año y medio de trabajo de este grupo ha sido que la temporada pasada el Marsella pasó de ser 12ª de la Liga francesa cuando aterrizaron los nuevos gestores a terminar quinto, clasificándose para la Europa League. Esta campaña, los de Rudi García pelean por entrar en la Champions League por dos vías: la primera, el campeonato doméstico, en el que es cuarto con 70 puntos, a uno del Mónaco (3º) y dos del Lyon (2º) con tres jornadas por jugar; la segunda es la final de la Europa League, en la que se medirá al Atlético de Madrid el próximo 16 de mayo en Lyon. Será su primera final europea desde que en las 2003-2004 jugara y perdiera la de la Copa de la UEFA con el Valencia. 14 años han pasado. Y una parte del mérito seguro que es de Andoni Zubizarreta.

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Mundo Deportivo

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