Sorprende, pero tampoco tanto. Guardiola no considera al Real Madrid como uno de los mejores equipos de la década. La noticia hubiese sido que se hubiera acordado del campeón de cuatro de las últimas cinco Champions, pero esto es fútbol señores, no es un deporte de honor precisamente.

El entrenador del City ha puesto por delante en su escalafón a la Juventus, Barcelona y al Bayern. A dos de esos equipos los entrenó él, lo que no deja de tener un punto de egocentrismo. El golazo de la vanidad. Guardiola pone en valor la pujanza en las Ligas domésticas, la regularidad durante todo el año, lo que parece un detalle sólido como línea argumental, especialmente para todos aquellos que no ganan la Champions. La historia dice, salvo que ahora nos quieran convencer de lo contrario, que nada es más importante en el mundo del fútbol de clubes que la vieja Copa de Europa.

Muchas veces pienso que Pep, entrenador top, acaparador de títulos e impulsor de un Barcelona que pasa por ser uno de los mejores equipos de siempre, el del sextete, necesita llamar tanto la atención como Mourinho. Lo hace con más estilo, por supuesto. No es el elefante en la cacharrería, pero ir de puntillas con sus lenguaje educado y sus chinitas tampoco le libra de romper la vajilla de vez en cuando.

Y nos sorprende con frases así, impropias de un sabio del fútbol. ¿Qué pretende? ¿Excusarse por no ganar la Champions sin Messi? ¿Hacer de menos al Real Madrid por aquello de la rivalidad? ¿Poner en valor la Liga frente a la Champions como torneo más importante? ¿Dar más relevancia a su trabajo en Barcelona y Múnich? ¿Se imaginan a algún entrenador de la NBA de estos años hablando de que hay un equipo mejor que los Warriors? ¿A que esperaban más respeto y señorío en una figura tan grande? ¿A qué viene tanto complejo? Señor Guardiola, siendo como parece tan sublime ¿por qué cae tan bajo?

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