La República Popular China cuenta con 1.395 millones de habitantes, pero el fútbol sigue siendo su asignatura pendiente. Su selección masculina apenas ha jugado un Mundial (2002) y la femenina pretende volver a ser la referencia que llegó a ser cuando quedó subcampeona mundial hace dos décadas (1999) En su afán de crecimiento, la Asociación China de Fútbol está invirtiendo en el producto extranjero -futbolistas, entrenadoras, directoras deportivas, preparadoras físicas, fisioterapeutas- en el que la mujer española es pieza angular.

ERICA HERNÁNDEZ

Erica Hernández trata a un jugador del Qingdao Huanghai.

Erica Hernández (Zaragoza, 1980) aceptó hace cuatro años una oferta que le haría entrar en los libros de historia por convertirse en la primera -y única- mujer fisioterapeuta que ha tenido el fútbol profesional chino. «No fue algo buscado. Me llamó Jordi Vinyals, que acababa de fichar por el Qingdao Huanghai (Segunda división), y me propuso formar parte de su equipo de trabajo. La oferta iba también dirigida a mi marido -Jordi Escura, jefe de los servicios médicos- y la respuesta fue afirmativa. Nos gusta viajar, vivir nuevas experiencias y afrontar grande retos como lo era este», resume.

A pesar de su experiencia como fisioterapia a nivel nacional (UE Lleida) e internacional (Tailandia), Erica considera que China es radicalmente diferente. «Los chinos viven el fútbol de manera muy diferente a nosotros. Lo primero que me llamó la atención es la desorganización que nos encontramos a pesar de fichar por un club profesional, pero la parte positiva es que canalizamos toda nuestra ilusión y atención a arrancar el proyecto desde cero», afirma la protagonista. El hecho de ser mujer no ha sido una traba para ella, pero sí un motivo más para convencer de su valía. «En la presentación del equipo en el estadio, presentaron a todos los del cuerpo técnico menos a mí. Le dijeron a Vinyals que en los partidos de casa no podría sentarme en el banquillo y en los de fuera ni siquiera viajar con el resto del equipo en el autobús. ¿El motivo? Se supone que daba mala suerte», cuenta entre risas. Obviamente, todo se solucionó.

A la hora de trabajar su historia también es peculiar. Los chinos no estaban acostumbrados a ponerse en manos de una mujer y a Erica le costó encontrar esa complicidad con los jugadores. «A los chinos hay que entrarles poco a poco; si quieres cambiar las cosas de primera mano se cierran en banda. Y aún así hay cosas que no hay manera de convencerles…», reflexiona. Se refiere a los tratamientos («para ellos la acupuntura es el Padrenuestro y muchos se niegan a tomarse antinflamatorios por lo que ralentizan las recuperaciones») y a la mentalidad («ellos creen que si tienen dolor no pueden jugar ni entrenar y rechazan las infiltraciones»).

En cuatro años en China, Erica es casi una más en el entorno en el que vive. Está contenta con la ciudad, la calidad de vida y el sueldo que recibe -«impensable en España», sentencia-, ha aprendido el idioma para el uso cotidiano (coger un taxi, hacer la compra, …) a pesar de que sigue teniendo un traductor como sombra. «Veníamos para un año y ya llevamos cuatro. Aquí admiran al fútbol español -en especial al Barcelona- y nos ven como personas de las que aprender y desarrollarse profesionalmente. No sé cuánto más seguiremos, pero disfrutaremos la experiencia al máximo. ¿Volver a España? Seguro, como en casa en ningún sitio… pero mi presente pasa por China», sentencia.

ALEXANDRA FERNÁNDEZ ‘RUBY’

Alexandra Fernández ‘Ruby’ enseña a cabecer un balón a una futbolista.

Alexandra Fernández ‘Ruby’ (Alicante, 1987) llegó a China el pasado mes de agosto tras aceptar una oferta de trabajo que encontró en la plataforma FutbolJobs. «Fue todo muy rápido. Me contactó un representante, me presentó varias ofertas, pasé un par de entrevistas y en dos meses estaba inmersa en el papeleo para lograr el visado a China», cuenta la exfutbolista del SPA y Hércules. Jugadora-Presidenta de su propio club (In Pro), Entrenadora con licencia UEFA Pro y con un Máster en Dirección deportiva, la alicantina aterrizó en Chengdú para formar a niños de entre 5 y 12 años en la Academia Lu Yin Xiao Jiang. «En teoría iba a dedicarme a entrenar en el fútbol base, pero la realidad es que me he encargado de todo. Incluso de preparar equipos de Secundaria y High School (hasta 18 años). El nivel de fútbol es bastante bajo y la metodología de trabajo nula. Ha sido empezar de cero y poner la base de un proyecto con mucho margen de mejora», analiza.

Futbolísticamente le ha llamado la atención la falta de cultura deportiva que existe en la sociedad. «¡Los padres entran al campo en mitad del entrenamiento y campan a sus anchas». También, subraya, que «apenas se ven niños jugando al fútbol en los parques. Y de los pocos que ves con un balón, ninguna es una niña». Ella viajó sola a China y compartió piso con su traductora, si bien la adaptación a la nueva cultura no fue nada fácil. «He vivido seis meses en la Comunidad del Picante, así que puedo decir que la alimentación ha sido mi gran caballo de batalla. Hasta que descubrí un supermercado y pude cocinarme yo misma, ha habido días que me he quedado sin comer para que no me sentara mal», cuenta Ruby. «Es un país con mucha polución y no se puede salir a correr a la calle, así que he tenido que hacer deporte en un gimnasio», destaca. «La falta de higiene, en líneas generales, es otro pero mayúsculo», añade.

Alexandra está estos días en España aprovechando su mes de vacaciones y duda si volverá a hacer las maletas. «Ha sido una experiencia notable que volvería a repetir, pero quizá en otro lugar y con mejores condiciones. Este trabajo me ha abierto las puertas a otras ofertas, pero entrenar en España, más siendo mujer, con un sueldo decente es bastante complicado», resume.

CARMEN REPULLO

Carmen Repullo, peraparadora física de la selección femenina Sub’14.

Carmen Repullo (Rute, 1992) llegó a China de la mano de Ángel Villacampa, técnico con el que trabajó en el Atlético de Madrid, para implantar su metodología de trabajo en las categorías inferiores de la selección china. «Juntos hemos creado un sistema de trabajo donde prima la optimización del rendimiento de cada jugadora de manera individualizada. Su manera de entender el fútbol pasa por una base física muy contundente y ahí entra en juego mi trabajo», asegura quien ejerce de preparadora física de la Sub’14. «Tenemos un proyecto muy bonito encima de la mesa que debe culminar en la clasificación para el Mundial de 2022», sostiene.

Graduada en INEF, con un Máster en Rendimiento Físico y Deportivo y cursando el Grado de Fisioterapia, Carmen ha trabajado en diferentes disciplinas (natación, atletismo, taekwondo, fútbol). «La disciplina de las jugadoras y los recursos que tenemos son envidiables. Aquí no tienes que convencer a nadie, ellas creen en tu trabajo. Estoy segura de que China será una gran potencia del fútbol femenino en unos años. Tanto el Gobierno como la Federación están haciendo una apuesta en firme contratando profesionales extranjeros y eso demuestran que miran hacia el futuro», sostiene. «Aquí las jugadoras que están en la selección, con 12 años, ya tienen un contrato. No hay mejor manera de valorar a una mujer que hacerla sentir profesional desde tan temprana edad», afirma.

En sus dos primeros meses de trabajo, Repullo valora «el respeto que se nos tiene y lo valorado que estamos. La formación y el conocimiento prima sobre cualquier cosa. Siempre tengo personal que se encarga de que no me falte de nada e incluso vienen entrenadores de otras partes de China para ver cómo entrenamos y charlar con nosotros un rato». Fuera del ámbito deportivo, Carmen se ha adaptado bien a Wuhan, ciudad donde está el Centro de Alto Rendimiento en la Asociación de Fútbol. «Lo más raro que me he encontrado es ir a una restaurante y ver que el plato del día es serpiente», finaliza entre risas.

VERO BOQUETE

Vero Boquete celebra una victoria con el Beijing BG Phoenix.

Vero Boquete (Santiago de Compostela, 1987) jugó la pasada temporada en el Beijing BG Phoenix, equipo de una Superliga femenina china que pretende convertirse en un referente mundial a base de talonario y grandes estrellas. Con un límite de dos foráneas por equipo (el último curso contó con nombres ilustres como Cristiane, Asisat Oshoala, Sole Jaimes, Tabitha Chawinga o Shirley Cruz), la gallega formó parte del sexto clasificado en Liga y semifinalista de Copa. «En el cómputo general no ha sido una buena temporada, pero a nivel personal me he exigido mucho. He tenido que dar mi máximo y estar al cien por cien para poder ayudar al equipo y creo que esta experiencia me ha ayudado a ser mejor jugadora», asegura quien ya ha jugado en siete países diferentes.

La internacional española se vio sorprendida por la desorganización de los equipos, la competición y todo lo que envuelve el fútbol en China. «Es una Liga profesional a nivel de condiciones y contratos, pero la otra parte no la tienen. Yo he aportado la visión de profesionalidad de Europa. He intentado hacerles ver cómo debe ser la preparación antes de un partido y esas cosas a las que no estaban tan acostumbrados; he sido la mano derecha del entrenador en el campo; he tratado de ser la referencia para las jugadoras, la encargada de ordenar y de dirigir», destaca.

Fuera del terreno de juego, Boquete ha intentado integrarse al máximo en la cultura y sociedad china. «Ha sido mi experiencia más límite, ha sido un choque cultural total. Ha sido lo más diferente a lo que he tenido que enfrentarme. China me ha dado una experiencia de vida. Me llevo muchas cosas buenas, muchas experiencias, muchos momentos. Estoy contenta con lo que he vivido y espero haber dejado mi poso en este país», resume quien partirá en breve a Estados Unidos para seguir llenando su mochila de experiencias.

MARÍA GORDO

María Gordo posando para la Asociación de Fútbol de China.

María Gordo (Ávila, 1994) jugaba en el Victoria y hacía prácticas de psicología en la base del Deportivo de la Coruña cuando le llegó la oportunidad de ganarse la vida en China. «Ramiro Amarelle (leyenda del fútbol playa español) me ofreció ser parte de su cuerpo técnico y no me lo pensé. El fútbol playa en China es muy novedoso, algo con lo que están empezando, y por eso querían ponerse en manos del mejor», asegura Perdi. Colgó las botas y abrió el diván para atender a unos deportistas en formación. No obstante, la mayor parte del equipo con el que trabajan es Sub’23 y compuesto por jugadores de Tercera o Cuarta división o universitarios.

El próximo mes de marzo hará un año que pisó China, país que visita eventualmente para trabajar con el equipo de nueva cuña. Los principios, no fueron fáciles. «Son radicalmente opuestos a los españoles. Siempre digo que es como viajar en una nave espacial y aterrizar en otro planeta», dice entre risas. «Tienen poca cultura del deporte, del esfuerzo, de cuidarse. Al principio fue duro trabajar en esas condiciones, pero ambas partes hemos encontrado un equilibrio. Además, como Amarelle hace de ‘poli malo’ a mí me toca ser en muchos casos ‘la poli buena’ y me he ganado su confianza», cuenta.

Entre sus labores está la de trabajar con el cuerpo técnico en la comunicación verbal y no verbal con los jugadores y con estos a la hora de conocerlos personalmente y poder ayudarles a rendir mejor. «Al principio me miraron raro por el hecho de ser mujer, ya que están poco acostumbrados, pero ahora me respetan como profesional y me valoran como persona», asegura María. Fuera del terreno de juego, cuenta, que lo que peor lleva es la comida. ¡Odia el picante! ¿Volver a España? «Seguro que sí, pero tienen que mejorar muchos las condiciones. Si somos tantas las que salimos de allí buscando oportunidades y un futuro mejor es para hacérselo mirar», sentencia.

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