Vinícius Junior lo volvió a hacer. Una vez más, mejor dicho las que le han dejado, el brasileño ha sido capaz de poner de acuerdo a los aficionados del Santiago Bernabéu, que volvieron a caer rendidos ante el atrevimiento, velocidad y descaro de un joven que tendría que estar en Chile jugando el Sudamericano sub 20, pero que está en Madrid, ayudando a un equipo como el Real Madrid, el mismo que pagó 45 millones por un chaval de 16 años.

Otra derrota dolorosa, pero menos por la clasificación. El Real Madrid está en cuartos de final tras un triste partido, en el que apenas se dejaron ver las ganas y la velocidad de Vinicius y la profundidad de Odriozola en la otra banda.

Su llegada fue complicada, tensa, pero su día a día tampoco fue más relajado. La derrota en la Supercopa de Europa no fue el mejor inicio competitivo para su andadura al frene del banquillo del Real Madrid.

Su llegada fue complicada, tensa, pero su día a día tampoco fue más relajado. La derrota en la Supercopa de Europa no fue el mejor inicio competitivo para su andadura al frene del banquillo del Real Madrid.

Dos semanas atrás, el Real Madrid parecía hundido, terminado, acabado, el proyecto estaba en boca de todo el mundo y se cuestionaba una manera de proceder, la gestión del club y a unos jugadores que cinco meses antes habían ganado la tercera Champions consecutiva.

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