El barco está lleno. Rebosa de fieles de nuevo cuño, de esos que ahora han visto ondear la bandera con la cara de Karim Benzema y la han hecho suya, sin importarles lo más mínimo que meses atrás se reían y despreciaban todo lo que hacía el francés y no encontraban argumento para defender la presencia del delantero francés en la plantilla del Real Madrid.

Ya no hay duda alguna. El Real Madrid ha vuelto y lo ha hecho con un fútbol alegre, rápido y, sobre todo, con el convencimiento pleno de los jugadores de Solari, que vuelven a tener piernas y capacidad para ganar partidos y para demostrar que el once blanco puede aspirar a todo.

Santiago Solari entendió que algo tenía que hacer. Primero por las bajas y segundo para parar esa mala racha que atravesaba el Real Madrid, en un camino sin retorno en La Liga con esos 13 puntos de desventaja que tenía cuando se inició el partido ante el Betis.

El Real Madrid llevaba años sintiéndose maltratado desde la Federación Espñañola de Fútbol y, por extensión, por todos los estamentos como comités sancionadores, árbitros… Con LaLiga la relación era todavía peor, por no decir que inexistente, pero meramente en temas administrativos y económicos más que deportivos.

La puerta está entreabierta. Ya no está cerrada del todo. los dos últimos fallos del equipo de Solari no han conseguido cambiar el guión, pero ahora ya no se es tan tajante a la hora de decir que no a la llegada de un delantero, posición que muchas voces dentro del madridismo ven como necesaria de ser reforzada de manera inmediata.

Un año después se repite la historia. Real Madrid y Leganés pelean por seguir vivos en la Copa del Rey. En 2018 buscaban la semifinal y ahora, sin embargo, pretenden pisar los cuartos de final.

Brahim Díaz ya luce como jugador del Real Madrid. En la entidad madridista esperan que derribe puertas y que demuestre lo que decía para que el club blanco cerrara su fichaje, que no es otra cosa que pasión por lo blanco y fútbol para ser titular en un equipo con tanta calidad como tiene el campeón de Europa.

Tras una más que notable primera parte, remontando el primer gol de Santi Cazorla, el equipo de Solari, decidió dejar pasar el tiempo, que corrieran el tiempo en busca de ese liberador minuto 93 con el que terminara el partido y regresar con esos tres puntos, que algunos creían haber ganado con lo hecho en la primera mitad.

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