Otra derrota dolorosa, pero menos por la clasificación. El Real Madrid está en cuartos de final tras un triste partido, en el que apenas se dejaron ver las ganas y la velocidad de Vinicius y la profundidad de Odriozola en la otra banda.

Dos semanas atrás, el Real Madrid parecía hundido, terminado, acabado, el proyecto estaba en boca de todo el mundo y se cuestionaba una manera de proceder, la gestión del club y a unos jugadores que cinco meses antes habían ganado la tercera Champions consecutiva.